miércoles, 18 de agosto de 2010

Desempleo: Sin luz al final del túnel

Los recientes datos ofrecidos por la última Encuesta de Población Activa, correspondientes al segundo trimestre de 2010, y a pesar de los esfuerzos de algunos analistas por intentar sacar algún dato positivo que los atemperen y, así insuflar un cierto optimismo en la opinión pública, dejan poco espacio para la duda.

El número de parados aumenta en 32. 800 personas respecto al trimestre anterior y se sitúa en 4.645.500. La tasa de paro aumenta 1,22 puntos, situándose en el 20,09%. La cifra de desempleados se ha incrementado en 602.000 personas en los últimos 12 meses.

Es cierto que crece, por primera vez en meses, el número de personas ocupadas, algo habitual en estas fechas de inicio de la temporada de verano, pero también lo es que, en este trimestre, se incorpore a la población activa la legión de personas que, al concluir en junio sus estudios, se incorporan al mercado de trabajo. Otros años, a pesar de confluir ambos factores, la cantidad de personas desempleadas disminuía en términos absolutos. Este año no ha sido así.

La población activa está incrementándose, además, pues al quedar el cabeza de familia en situación de desempleo, otros miembros de la unidad familiar, anteriormente dependientes, se ven obligados a salir al mercado de trabajo para intentar aportar recursos económicos a la familia. En conclusión, a pesar del crecimiento puntual de la oferta de trabajo, no parece que la dinámica esté cambiando aún.

En la Comunidad de Madrid, en particular, el crecimiento del paro se ha notado con mayor intensidad al tener, en relación con otras Comunidades Autónomas, un menor impacto el aumento estacional del empleo derivado del turismo. En total existen 11.200 parados más que al concluir el trimestre anterior y un total de 563.700 desempleados en la Comunidad de Madrid.

Esta situación obliga a los poderes públicos a adoptar medidas orientadas a subvertir esta tendencia. Dada la distribución competencial en esta materia, muchas de las medidas deben proceder del Estado y, en ese sentido, no parece que las reformas introducidas por la reforma laboral que, actualmente se está tramitando en el Congreso, supongan realmente un cambio de modelo, antes al contrario, la facilitación del despido por razones objetivos previsiblemente va a producir a corto plazo un incremento en las extinciones de contratos de trabajo.

En cambio, de haber sido aprobada, si que podía haber sido un auténtico revulsivo la enmienda presentada por UPyD en sede parlamentaria, consistente en la simplificación de todos los actuales modelos de contratación en un único contrato indefinido garantizado por una indemnización progresiva en función de la propia duración de la relación laboral. Desgraciadamente, no contó con apoyos suficientes.

Pero también en el ámbito de la administración autonómica madrileña, dentro del estrecho ámbito competencial que tiene conferido, es necesario actuar, introduciendo una mayor racionalización en sus políticas activas de empleo y siendo imaginativo a la hora de articular instrumentos que favorezcan la creación de microempresas y el apoyo a los trabajadores autónomos, reciclando trabajadores procedentes del sector de la construcción en otras áreas del mercado laboral, recurriendo a sus propios recursos fiscales para incentivar la creación de empleo por parte de las economías domésticas. En fin, siendo dinámicos y creativos a la hora de afrontar soluciones a estos nuevos problemas.

Nuestros gobiernos, tanto en el ámbito nacional como en el autonómico y local, han estado acostumbrados durante los últimos lustros a gestionar en la opulencia, donde cualquier problema podía solucionarse, o retrasar sus efectos, poniendo más dinero sobre la mesa. Ahora nos encontramos con que no queda dinero y hace falta administrar de verdad. Gestionar recursos escasos para asignarlos a numerosas necesidades. En materia de desempleo no es distinto y vemos como, en el ámbito de la Comunidad de Madrid, existe ahora una cierta parálisis, un no saber que hacer ante lo que está sucediendo. Amparados en que en nuestra Comunidad los efectos de la crisis retrasaron su llegada, no se hizo nada realmente efectivo para impedir que, finalmente, el desempleo se desate también con todas sus consecuencias en nuestro entorno.

Aún estamos en medio del túnel de la crisis y, al margen de algunas bombillas que pueden servirnos para seguir avanzando, no se ve ninguna luz que anuncie su final.

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