miércoles, 19 de enero de 2011

“That makes no sense!”

Muchas veces, hasta que no intentamos explicar algo a otras personas no nos damos cuenta realmente del significado o importancia de lo que explicamos. Si, además lo haces en un idioma que no es el nativo, al tener que pensar mejor lo que se dice te da tiempo a ser más consciente de ello.

Recientemente he tenido ocasión de participar en el extranjero en un proyecto de colaboración con expertos de otros países sobre protección de datos de salud donde, en determinado momento, en una reunión de trabajo, me vi en la necesidad de explicar a mis colegas como, en España, nuestro Sistema Nacional de Salud se descompone en dieciocho subsistemas diferentes con gran autonomía de gestión (diecisiete comunidades autónomas además de la Administración del Estado para gestionar la asistencia sanitaria de Ceuta y Melilla) y que ello conduce a que existan diversos matices a la hora de regular en cada sitio el tratamiento de los datos de salud de sus pacientes. Tras preguntarme si disponíamos de un sistema informático para el tratamiento de los datos aclaré que dependía de cada comunidad autónoma, que unas estaban más avanzadas que otras y como, después de gastar cada Servicio regional de salud el dinero en aplicaciones distintas para realizar el tratamiento informatizado de las historias clínicas, se ha tenido que seguir invirtiendo en una nueva herramienta que permita que la información fluya entre los diversos subsistemas para que la asistencia sanitaria pueda seguir prestándose con independencia de donde se encuentre el paciente.

Me pareció que sus caras de estupor y sus bocas abiertas ya se convirtieron en sonrisas irónicas cuando intentaba explicar que el concepto legal de anotación subjetiva (determinadas manifestaciones que recogen los médicos en las historias clínicas de sus pacientes) era distinto según que la legislación aplicable fuera la extremeña, la gallega o la castellano-manchega y me preguntaban, ni sin cierta incredulidad, si la respectiva capacidad legislativa de las “regiones” podía extenderse a ese tipo de conceptos jurídicos. Alguien dijo algo  así como “That makes no sense!”.

Nunca pensé que podría llegar a sentirme ridículo intentando explicar algo de lo que, en principio, uno se siente orgulloso como es nuestro sistema público de asistencia sanitaria. Sin embargo la dinámica en la que, sin darnos cuenta, hemos entrado es tan absurda como insostenible, tanto en términos económicos como de eficacia en la gestión.

1 comentario:

  1. Los hombres corrientes acabaremos cazando moscas, mientras hordas de políticos sicalípticos -como todos sabeis, sicalipsis viene de frotarse el higo- se refocilan sobre un suelo pastoso de canapés machacados, en inacabables sesiones en los que se negocia el vacío, se retuerce la nada, se pacta la ionosfera y se regalan compulsivamente trajes de la más secreta colección de Armani, hechos de piel de mileurista. El horror y un intensísimo pasmo nos harán romper amarras con la realidad y nos quedaremos en un rincón de la celda acolchada cantando muy bajito la canción de "Heidi".¡Qué grande!

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