viernes, 20 de mayo de 2011

Al Movimiento del 15 de mayo se le ve el plumero

Somos muchos los que, de un tiempo a esta parte, estamos desencantados por cómo van las cosas en nuestro sistema político y pensamos que es necesario desarrollar reformas que corrijan el rumbo que está tomando nuestra sociedad. Por eso intentamos colaborar en diversas iniciativas para ayudar a hacerlo. Así ha surgido el Foro de la Sociedad civil, blogs como “Nada es gratis”, “¿Hay Derecho?” o, en su modestia, éste mismo. Incluso, ciertos partidos políticos como Ciudadanos o UPyD han iniciado su andadura como movimientos sociales de respuesta a la actual decadencia de nuestro sistema democrático. Todos estamos preocupados por la deriva en la que estamos y hemos decidido dar un paso al frente y, en la medida de nuestras posibilidades, intentar corregir las cosas. Por eso, la primera reacción ante movimientos como “Democracia Real Ya” o el “Movimiento 15 de mayo”, no puede ser sino de simpatía y cierta complicidad.

J.M.Pérez: La Puerta del Sol en Mayo de 12011
Sin embargo, una vez vistas las primeras propuestas surgidas de las Asambleas, uno se percata de su superficialidad  e inconsistencia y de una cierta contradicción interna. Así, de una parte, piden democracia real, pero al mismo tiempo plantean no votar, es decir renunciar voluntariamente a un derecho por el que se ha luchado durante generaciones. En si mismo, plantear como propuesta principal no votar (justo antes de que se celebren unas elecciones) implica negar legitimidad al sistema democrático vigente e, implícitamente, abre la puerta a pretender la toma del poder por otras vías ¿Eso es democracia?. Por otra parte, se quejan de que el sistema actual impide la igualdad de oportunidades en la concurrencia a las elecciones, pero al mismo tiempo, ellos también presionan, provocando que los partidos que concurren a las elecciones tengan que cambiar de lugar para realizar sus actos electorales. Finalmente, su reacción ante las resoluciones de la Junta Electoral Central revela una cierta falta de respeto por la legalidad y, la tendencia de algunos de sus lemas deja entrever la influencia de las mismas ideas y “valores” que subyacían en muchas de las propuestas iniciales del actual gobierno Zapatero.

Lo cierto es que, por lo visto hasta ahora, todo apunta a que nos encontramos ante un movimiento de corte asambleario y anticapitalista que, con el banderín de enganche del desencanto y la regeneración democrática, pretende aprovechar el descontento reinante para colarnos toda la morralla ideológica del chavismo venezolano (nacionalización de bancos, expropiación de viviendas, subidas de impuestos…).  

Veremos como evolucionan los acontecimientos, pero si se encastillan en posiciones radicales, este movimiento terminará por convertirse en una parte del problema y no en una solución.

7 comentarios:

  1. Efectivamente, la indignación y ganas de reforma las compartimos muchos. Pero con anticapitalismo barato no iríamos a mejor.

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  2. Es peocupante lo que ocurre con estos grupos.En Venezuela el chavismo incipiente planteaba la abstención al voto,y dejame decirte que este mensaje unido al desencanto paralizó al ciudadano común, dándo cabida a la irrupción de un movimiento que pretendía un cambio.Efectivamente está logrando un cambio destuyendo las instituciones,la propiedad privada,los valores de nuestra sociedad;que si bien requería de grandes ajustes no tiene nada que ver con el caos que ha fomentado.Ya no se puede hablar de división de los poderes del Edo,todos responden al unisono a los intereses de la revolución descaradamente.Hay que denunciar permanentemente estos hechos.Es muy fácil confundir a la ciudadanía.Los medios de comunicación deben participar en el proceso de denuncia.Myrian

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  3. Me parece muy bien lo que dices, y el problema seguramente ha sido que a esos partidos de corte moderado o incluso a otros que podrían recoger ese desencanto por la vía de las urnas y proponer una regeneración democrática y soluciones a la crisis desde dentro del sistema, se les ha negado la voz sistemáticamente.
    Pero es que el problema de fondo es muy real. Ya no es un debate de salón entre el capitalismo y el comunismo.
    Y es que se ha creado un caldo de cultivo altamente inflamable marginando o exluyendo a un amplio sector de la población juvenil del mercado de trabajo: Más del 40% de la población entre 20 y 35 años, los más activos en este tipo de saraos, son desempleados y del resto que trabajan, más de la mitad tiene o trabajos temporales o de duración determinada. Es decir, apenas un 15 o 20% de nuestros jóvenes tiene la condición de solvente para un analista de riesgos.
    Como agravante, los bancos no financian a los emprendedores, por muy buenos que sean sus planes de negocio, a no ser que hipotequen sus propiedades o las de sus familiares, y muchas empresas y negocios se ven abocados al cierre, cuando con financiación habrían sido viables. El acceso a la vivienda en las grandes ciudades, es tremendamente caro, ya sea en alquiler o en propiedad respecto al nivel de ingresos de las familias y los bancos ya no dan hipotecas o las dan a un alto coste. Para colmo no se dan por satisfechos con el embargo de la vivienda para cancelar las deudas. Todo ello ha hecho que se identifique a la banca y al capital como parte del problema.
    Y lo más tágico para un país que se cree rico. Según las estadísticas, hay casi un millón y medio de familias que no tienen ningún miembro trabajando y que estarán inmersas en la economía sumergida o el lumpen para su supervivencia...
    La profunda crisis económica que vive España ha puesto en evidencia que los gestores políticos no han sabido como afrontarla y superarla, y las decisiones tomadas han estado a merced de los creadores de opinión del establishment y de los intereses de los mercados financieros internacionales, mientras la oposición ha permanecido impasible esperando a que la fruta caiga sin aportar practicamente nada a la solución.
    La consecuencia lógica es que cargados de motivos, un sector de la población aún minoritario pero creciente, no cree ya en los partidos políticos tradicionales ni en el sistema financiero como proveedor de liquidez al sistema y no viendo otra salida han decidido tomar las calles.
    Estaba cantado que esto podía pasar, sólo leyendo los foros políticos en internet, y lo peor es que se ha hecho muy poco por evitarlo, excepto dar más futbol por la tele y generar polémicas esteriles de las que mueven la viscera, pero no la economía.
    El que siembra vientos recoge tempestades.

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  4. aunque muy crítico yo soy muy clásico (no conservador) en mi visión política. Que cuando se habla de D Real pienso en la DDR y otras democracias populares y que las ideas que defienden muchos (no todos) los de esta movida sólo florecen hoy día en algunos lugares del Caribe y en otro muy siniestro de Asia.

    Lo del estado democrático está bien y a ello tenderemos. Lo del estado social hay que defenderlo y asentarlo con garantías de que lo podemos sostener entre todos y para todos. Lo del estado de derecho ¡qué decirte! Sin él no podemos vivir con tranquilidad ni crear riqueza. Pero a mí me parece que lo que de verdad es un hallazgo a conservar y defender es la idea de orden y convivencia. Bien está avanzar 50 años, pero mejor no perder lo construído en 3.000 años.

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  5. Gracias, por los interesantes comentarios. Efectivamente, de aquellos barros vienen estos lodos. Pero yo espero que aún estemos a tiempo de poder realizar desde dentro las reformas que sean necesarias para evitar que esto se convierta en campo abonado para Berlusconis o Chavezs de tres al cuarto. Ojala estas manifestaciones sean el necesario acicate que implique un punto de inflexión y se acometan las reformas de regeneración imprescindibles para que el país vuelva a funcionar.

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  6. Efectivamente, la protesta está más que justificada, pero de ella debería salir algo más que demagogia y sobre todo propuestas concretas, creíbles y realizables, que demuestren el carácter sostenible de la protesta.

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  7. Hoy, he bajado a Madrid, y pasado por Sol a las 9:00 de la mañana, he dado una vuelta por el asentamiento y debo decir que estaba más limpio de lo que me imaginaba; estaban prácticamente todos dormidos, y bastantes de los despiertos fumaban su "canuto"
    Sinceramente, he apoyado este movimiento por muchas de sus ideas, por lo que lleva de ideológico, he criticado las medidas utópicas que proponen porque entiendo que hay cosas que son imposibles desde cualquier punto y llegados hasta aquí creo que deberían ir levantando el campamento bajo la consigna pacífica y no prestarse a provocar inquinas que no le benefician al movimiento creado.
    "Vivir lo real y soñar lo irreal" "porque lo poco gusta y lo mucho cansa"

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