miércoles, 5 de octubre de 2011

María in memoriam

En este año aciago en el que, desde febrero casi no hay un mes en el que no tenga que despedirme para siempre de alguien más o menos cercano (o al menos llevarme un buen susto), no puedo resistir el impulso de dedicar un breve comentario en este blog a mi compañera María José Sendín Caballero, quien falleció hace poco con apenas 42 años y dejando desconsolados a sus padres, a su esposo y a dos niños pequeños.

En el Servicio jurídico central en el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria coincidimos durante un tiempo y, junto con Santiago, Javier, Inma, Manuela, Lola, Miguel Angel, Lourdes, Luisa y José María, compartimos muchas horas de trabajo, pero también entrañables desayunos y comidas. Fueron los días posteriores a la transferencia final de funciones y servicios del INSALUD al resto de las Comunidades Autónomas en los que, además de una carga de trabajo burocrática y monótona derivada de la liquidación de las transferencias, se plantearon no pocos pleitos de gran calado e interés. Uno de esos asuntos me llevó a Luxemburgo, al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, pero esa es otra historia.

En una de esas ocasiones, María y yo, junto con Santiago e Inma, tuvimos que trabajar  en una serie de litigios entre el INGESA y una unión temporal de empresas formada por una fundación y una multinacional de la asistencia sanitaria, en los que se discutían diferencias respecto a lo facturado o dejado de facturar durante la ejecución de un importante concierto de asistencia sanitaria suscrito entre el antiguo INSALUD y la UTE. El importe acumulado de los distintos asuntos, sin contar intereses ni costas, superaba de largo los 70 millones de euros, pero lo más relevante era la cantidad y complejidad de las cuestiones jurídicas planteadas por los abogados contratados por los recurrentes (una de esas firmas que, a veces, sale en los ranking de principales bufetes de abogados del país). Cuestiones procesales, sobre contratación administrativa, de organización de la asistencia sanitaria, de responsabilidad patrimonial, incluso se trajeron a colación aspectos relacionados con la relación laboral especial de los MIR. En definitiva, un pleito apasionante, complicado, bonito y que, además, ganamos sin paliativos. Las sentencias recogieron prácticamente lo que, en cada caso, fue alegado por nuestra parte.

El asunto tuvo cierta repercusión mediática en la prensa especializada (ver aquí) y, todos juntos, posamos para una foto muy graciosa en la que parecíamos los socios de un bufete del "Magic Circle":

(foto cortesía de Diario Médico)

Eran tiempos alegres, en los que el fantasma de la enfermedad parecía haber desaparecido y bromeábamos sobre lo que podría haber supuesto la minuta del pleito que acabábamos de ganar y lo rentables que resultan los funcionarios de los Cuerpos de Letrados para la Administración. En fin, quiero quedarme con esa foto y con el recuerdo de aquellos días.

María, en lo que yo la conocí, fue una excelente compañera: conciliadora, colaboradora y una diligente Letrada que dedicó siempre a sus casos toda la atención y detenimiento que merecían, dando una sensación de seguridad a los que tuvimos que trabajar con ella. Me consta también que adoraba a su familia e intentaba conciliar su vida profesional y familiar de la mejor manera posible. Todos la echaremos de menos. Descanse en paz.

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