martes, 22 de mayo de 2012

Más sobre los cambios en la regulación de la relación laboral especial del personal al servicio del hogar familiar

En el número de abril de la revista Abogados han publicado un artículo mío sobre La reforma del régimen jurídico del personal al servicio del hogar familiar, en el que abundo sobre lo ya expuesto en este blog en una anterior entrada. Parte de ese trabajo recoge los antencedentes doctrinales sobre los que la reforma se asienta y a continuación paso a exponerlo también aquí:

La existencia de regímenes especiales dentro del sistema de Seguridad Social se ha visto tradicionalmente tanto por la doctrina como por el propio legislador con cierta desconfianza y, a medida que se ha profundizado en la extensión e intensidad de la protección social, se ha extendido la idea de que esa pluralidad de regímenes tendía a carecer de fundamento. Esta ide se puso de manifiesto con ocasión de los Pactos de Toledo de 1995, donde en Recomendación Sexta del apartado noveno se manifestaba que:

La experiencia nos demuestra que existen ciertas disfunciones en cada uno de los regímenes especiales que se apartan de los fines para los que fueron creados.
Por ello, y desde la previsión legal existente de unificación de la estructura del sistema, la Ponencia recomienda que se continúe en este proceso reduciendo de manera gradual el número de los regímenes actualmente existentes y logrando la plena homogeneización del sistema público de pensiones, de manera que a medio o largo plazo todos los trabajadores y empleados queden encuadrados o bien en el régimen de trabajadores por cuenta ajena o bien en el de trabajadores por cuenta propia, contemplando, no obstante, las peculiaridades específicas y objetivas de los colectivos encuadrados en los sectores marítimo-pesquero y de la minería del carbón, así como de los trabajadores eventuales del campo”.

Más tarde, en los Acuerdos sobre medidas en materia de seguridad social celebrado entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos más representativos suscritos el 13 de julio de 2006, en esta misma línea, se concretaba que:

“En relación con el Régimen Especial de Empleados de Hogar se procederá al estudio de la regulación de la relación laboral de carácter especial, a fin de proponer en su caso, su adecuación a la realidad actual. También y con el objetivo de convergencia de prestaciones con el Régimen General se analizará el establecimiento de medidas de aplicación paulatina que permitan la convergencia de tipos de cotización entre ambos regímenes, en el horizonte de que el Régimen Especial de Empleados de Hogar confluya en el Régimen General cuando la identidad de tipos de cotización sea plena”.

Al hilo de esa recomendación, el entonces Ministerio de Trabajo e Inmigración subvencionó a lo largo de 2006 una serie de estudios sobre tanto la posibilidad de agrupar a este colectivo en el Régimen General de la Seguridad Social, como la de reformar su régimen jurídico. Fruto de estos estudios son los trabajos elaborados por  GARCÍA NINET[1]  y SENDÍN BLÁZQUEZ[2] donde siguiendo a un sector de la doctrina laboralista se postula claramente por abordar dicha integración y que, a la vista de los resultados, han tenido una evidente influencia en el alcance de la reforma operada.

Finalmente, el Informe de evaluación y reforma del Pacto de Toledo de su Comisión de Seguimiento, aprobado por el Pleno del Congreso de los Diputados el 18 de enero de 2011, ya contemplaba en su recomendación 4ª la inclusión completa, “a través de un sistema ágil y sencillo, de todas las personas sujetas al Régimen Especial de trabajadores al servicio del hogar familiar, a partir de cualquier trabajo periódico” en el Régimen general.

Consecuencia de lo anterior, fue la inclusión de una Disposición adicional trigésima novena de la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del Sistema de Seguridad Social, donde se preveía la integración de éste régimen especial en el Régimen General y la paulatina equiparación de las cotizaciones y, además, en su apartado 5º, ordenaba al Gobierno modificar la relación laboral especial del servicio del hogar familiar, con efectos de 1 de enero de 2012.

Como ya es conocido, estas reformas se han verificado mediante la aprobación del Real Decreto 1620/2011, de 14 de noviembre, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar y del el Real Decreto 1596/2011, de 4 de noviembre, por el que se desarrolla la disposición adicional quincuagésima tercera de la Ley General de la Seguridad Social, texto refundido aprobado por el Real Decreto legislativo 1/1994, de 20 de junio, en relación con la extensión de la acción protectora por contingencias profesionales a los trabajadores incluidos en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar. Su entrada en vigor a partir de 1 de enero de 2012 hace que el nuevo régimen se encuentre plenamente en vigor, sin perjuicio de que algunos aspectos se estén desarrollando de manera paulatina.

El nuevo Real Decreto 1620/2011, de 14 de noviembre, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar viene a derogar la regulación precedente constituida por el Real Decreto 1424/1985, de 1 de agosto y tiene como vocación tender hacia una equiparación del trabajador de servicio doméstico y el resto de los trabajadores por cuenta ajena y a la correspondiente asimilación del “cabeza de familia” con un empresario ordinario, excepto en lo que se refiere a los efectos fiscales.

La regulación mantiene, al menos de manera formal en su Exposición de Motivos, que esta relación laboral descansa en dos aspectos característicos, como son el ámbito donde se presta la actividad, el hogar familiar y el vínculo personal basado en una especial relación de confianza entre el titular de aquel y las personas empleadas de hogar. Sin embargo, se ha partido de una concepción doctrinal y jurisprudencial consolidada en la primera mitad de los años 80 que considera el servicio doméstico como algo “totalmente improductivo”. Así, para GARCIA NINET, citando sentencias del alto Tribunal y del extinto Tribunal Central de Trabajo, en esta relación no existe “obtención de una finalidad lucrativa por coadyuvar en el proceso de gestación de bienes económicos de quien recibe tales servicios” (STS de 23 de diciembre de 1983) y el servicio doméstico se caracteriza porque quien lo recibe no persigue “fin de lucro industrial o mercantil, ni tampoco el efecto social de proporcionar a terceros bienes o servicios cuya titularidad haga suyos ab initio” (STCT de 5 de junio de 1985). Sin embargo, la reforma no  tiene en cuenta los cambios en la estructura social operada durante las últimas décadas, y los efectos en las unidades familiares actuales de la generalizada incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Hoy en día, a diferencia de lo que ocurría en los primeros años ochenta, en la mayoría de los casos, la presencia de una persona para el cuidado de la prole en ausencia de ambos progenitores es un elemento imprescindible para la consecución de las rentas necesarias para el levantamiento de las cargas familiares. Desde este punto de vista, el servicio doméstico tiene una finalidad eminentemente lucrativa que debería alterar el punto de partida sobre el que la reforma se sustenta.

Me consta que en el Ministerio de Empleo y Seguridad Social están dándole una vuelta a esta reforma, si bien la cuestión no es fácil al tratarse del fruto de un acuerdo emanado de la comisión de seguimiento de los Pactos de Toledo. Veremos de que manera pueden resolverse los problemas planteados para que, en cualquier caso, la contratación por las familias de este personal no se vea lastrada por cargas burocráticas innecesarias y si, al final, no fuera posible volver a considerar a quienes prestan servicios en varios hogares como personal por cuenta propia, al menos se intente minimizar el impacto económico para las familias de la incorporación al Régimen general tienda a miniminzarse mediante bonificaciones o algún otro tipo de medida correctora, así como se adopten medidas que tiendan a disminuir los conflictos y abusos que, muy previsiblemente, van a empezar a darse.



[1] GARCÍA NINET, José Ignacio: “Propuestas para un cambio de régimen jurídico de los empleados de hogar” en http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/113297.pdf 
[2] SENDÍN BLÁZQUEZ, Alberto: El régimen especial de seguridad social de empleados de hogar:  cuestiones sobre su integración en el Régimen general de la misma”: http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/100593.pdf

1 comentario:

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