domingo, 11 de noviembre de 2012

Reflexiones al hilo del nacimiento de un nuevo hijo.


Pocas cosas tan emocionantes e intensas para un padre como abrazar por vez primera a su hijo recién nacido. Da igual que se haya vivido esa experiencia en otras ocasiones. El nacimiento de cada uno de ellos es un acontecimiento único.
 
Son muchas las sensaciones que se agolpan en un instante: el alivio tras comprobar que el bebe tiene todo lo que tiene que tener y parece bien formado; la alegría al ver que el parto ha concluido y la madre descansa por fin sana y salva después del descomunal esfuerzo; la felicidad compartida de ese fruto en común junto con un indefinible sentimiento de orgullo; la satisfactoria sensación, nada más oler al bebe, de que entre nosotros ya existe un vínculo indestructible; la esperanza de poder llegar a verlo convertido en un hombre hecho, derecho y de provecho…; pero, al mismo tiempo, una inevitable y difusa preocupación por lo que el futuro le deparará a ese niño que ahora se tiene entre los brazos y el incipiente peso por la responsabilidad de tener que hacer todo lo posible para sacarlo adelante. En definitiva un cóctel complejo de emociones, que tal vez pueda resumirse en una palabra: amor. 
 
Junto a estas reflexiones más intimas también cabe señalar una más de agradecimiento a todo el personal sanitario que en los servicios correspondientes del Hospital de Torrejón nos han atendido durante el parto y otra más general de satisfacción por el buen funcionamiento y la calidad de la asistencia que hemos recibido durante este proceso por parte de la asistencia sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, incluyendo las facilidades para la libre elección de centro.
 
Casi desde el primer momento nuestra opción fue la de acudir al sistema público de salud. Inicialmente, nos correspondía dar a luz en “La Paz”, cuya fama en neonatología inspira mucha confianza, sin embargo mi mujer tenía particular interés por dar a luz, si las circunstancias lo permitían, siguiendo un protocolo de parto poco instrumentalizado. Después de informarnos comprobamos que era una opción que a pesar de ser muy minoritaria (no más del 15% de las madres optan por esta forma de dar a luz y en muchos casos las circunstancias concurrentes lo impiden), se ofrece como posible en algunos centros sanitarios a los que nos era posible acudir tras realizar una solicitud de cambio de centro que, según pudimos comprobar más tarde, se resolvió sin problemas antes del día previsto para la salida de cuentas. También nos enteramos de que en los hospitales de la Comunidad de Madrid se realizan sesiones informativas donde se explican a las futuras madres cual va a ser el procedimiento a seguir, te muestran las instalaciones y aclaran dudas e inquietudes.
 
Tras acudir a varias de esas sesiones, elegimos ir al Hospital de Torrejón, un centro de reciente inauguración donde un equipo joven e ilusionado nos transmitió en esa sesión informativa un gran entusiasmo por su trabajo y nos mostró unos paritorios amplios y bien dotados, uno de ellos, incluso con la bañera de partos donde finalmente nacería nuestro hijo. La tramitación administrativa del cambio fue sencilla y llegado el día señalado todo estaba preparado. La totalidad del personal fue atento y respetuoso con nuestras decisiones durante el proceso asistencial, que resultó un poco más largo de lo esperado, pero en todo momento nos sentimos asistidos y apoyados. Tras el parto, nos trasladaron a una habitación individual donde permanecimos las siguientes 48 horas.
 
Aunque el usuario no lo percibe pues existe una uniformidad de imagen con el resto de los centros sanitarios del SNS en Madrid, el Hospital de Torrejón, es uno de esos centros fruto de la colaboración publico-privada que en alguna ocasión hemos tratado en este blog. Un claro ejemplo de que existen muchas maneras de prestar satisfactoriamente al ciudadano un mismo servicio público.
 
En estos días en que existe bastante polémica acerca de la forma en la que se gestionan los centros sanitarios del Sistema Nacional de Salud, no estaría de más que por parte de los poderes públicos se hiciera un esfuerzo por explicar mejor que lo que se pretende privatizar no es la sanidad pública como servicio público en si mismo, sino tan solo la manera de gestionarla y, al mismo tiempo, que quienes defienden sus, por otra parte legítimos derechos laborales, no pretendan confundir a la opinión pública generando alarmismos tan innecesarios como interesados.
 
En mi opinión, si queremos que nuestros hijos puedan disfrutar en el futuro de unas prestaciones como las que disponemos actualmente, va a ser necesario innovar y cambiar la gestión de los servicios para reducir los costes con el menor impacto en la calidad de la asistencia. Si no lo hacemos así, probablemente el sistema decaerá como ha sucedido en otros países previamente.

4 comentarios:

  1. Muy bonito y además tienes razón. Disfruta tu nuevo hijo!

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  2. Enhorabuena¡ y gracias por compartirlo con nosotros

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  3. Muchas felicidades a los dos papás!

    ¡Qué puedo decirte sobre el asunto de la sanidad pública! que me parece como casi todo en este país, haciendo un símil que no tiene intención de ser hiriente "qué buen vasallo si tuviese buen señor". Vamos que tenemos de todo en este país y de grandísima calidad, pero el sistema no favorece que se sepa, que se aprecie y que se sostenga en el tiempo. Todo parece más una carrera de obstáculos del ciudadano y de los buenos profesionales en la administración pública contra el muro de despropósitos constantes del sistema que algunos políticos se ocupan en construir.

    Me alegro que en tu caso conseguir que los que tan bien lo hacen, puedan darnos ese gran servicio y lo disfrutemos todos. Para eso lo pagamos entre todos también.

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  4. Enhorabuena. Muchas felicidades a los padres y al bebé. No cabe duda que la posibilidad de elegir lo que uno quiere es una suerte, y es la manifestación de un país avanzado y cercano a sus ciudadanos.

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