miércoles, 15 de mayo de 2013

Mi experiencia como blogger: reflexiones al hilo del encuentro #BloggersICAM

Antonio Arias, Sevash, José Mª Pérez y Leandro Núñez en #BloggersICAM
Foto de Jorge Campanillas
En mi anterior post comenté mi participación en una mesa redonda sobre bloggers jurídicos y prometí dar noticia de como me fue en el evento organizado por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid con el patrocinio de la marca "The Glenlivet". Aprovechando  tal circunstancia anoté algunas ideas sobre mi experiencia como blogger durante estos casi tres años y unos ochenta artículos publicados que ahora comparto con vosotros.
Hasta cierto punto esto de los blogs me recuerda un poco a los fanzines que algunos hacíamos a durante los años 80 del siglo pasado. Para los que, por edad, no sepan que era un fanzine, les diré que eran pequeñas revistas realizadas artesanalmente, tiradas a través de fotocopias o de pequeñas imprentas en las que de manera amateur se publicaban comics, relatos, poesías, etc. En aquella época yo participaba en un fanzine llamado “Albanta” dirigido por el ahora editor de comics Ricardo Esteban Plaza. A pesar de su efímera vida, sorprendentemente, ganamos en 1984 un premio en la primera Feria del Cómic de la Comunidad de Madrid. En él, yo tenía una sección titulada “un disco, un libro, una película”, donde ya hacía mis pinitos como crítico literario, musical y de cine.

Helena de la Joya ejerciendo de moderadora,
Paloma Llaneza y Jorge Campanillas
Foto by Chemapego
Es lógico pues que, desde que empezaron a generalizarse los blogs, tuviera cierto interés por editar uno; en parte por vanidad -la ponencia que en el encuentro presentó Paloma Llaneza sobre el blog como "egotrip" bien pudiera explicar parte de ese impulso-, en parte por la necesidad vital de expresar públicamente mis opiniones, ¿Quién sabe?. Lo cierto es que, cansado de oír muchas tonterías en las tertulias radiofónicas me parecía que podía tener algo que decir. Aportar quizá un pequeño grano de arena en un debate público orientado a una posible regeneración del sistema. Sin embargo, tarde mucho en decidirme a abrir uno y podría decirse que, al menos en mi caso, la principal razón para no tener un blog era el miedo. Miedo a equivocarme, a decir cosas que no gustaran y perjudicar mi carrera profesional, a provocar envidias, a los trolls, etc… Antonio Arias en su exposición ha resumido muy bien todos estos miedos.

Finalmente, superé mis aprensiones y tras haber sido cesado de mi último puesto de libre designación en una Administración Pública, decidí que, desde un punto de vista de realización personal, me compensaba más decir y contar lo que me parecía en cada momento.

Casi al mismo tiempo en que empecé a editar “Reflexiones de un hombre corriente”, Elisa de la Nuez me invitó a unirme al grupo de los primeros colaboradores habituales de “¿Hay Derecho?”, donde diversos juristas con semejantes inquietudes intentamos llevar un poco de luz a rincones tradicionalmente escondidos y que, en nuestra opinión, no suscitaban especial preocupación en el periodismo tradicional. Durante una temporada (y de la mano de Vicente Dalda) también colaboré en la tertulia del programa "Gran Angular" que dirigía Alejandro Ávila en Gestiona Radio y en la página web de esa emisora (luego transformado en Diario Financiero.com) comencé a publicar artículos de corte más periodístico. Al final, en "Reflexiones..." he ido recopilando muchas de esas otras colaboraciones en otros medios y blogs.

Pero también es cierto que en este mundo en el que los medios de comunicación crean y destruyen prestigios, el abrir una ventana en donde otros puedan conocer tus opiniones o tus conocimientos si bien es una forma de construir un imagen pública propia, también te deja expuesto al público y, de manera inevitable, en este proceso se pueden cometer errores que pueden erosionar tu propia imagen en vez de potenciarla. Es preciso ser cuidadoso y si uno abre un blog debe tener cuidado con lo que se dice y , sobretodo, cómo se dice.

Una vez iniciado, uno se da cuenta de que mantener un blog te plantea exigencias que también pueden convertirse en razones para desistir de la idea:

  • En primer lugar hay que tener cosas interesantes que decir. Sobre todo cuando se trata de un blog con un perfil profesional o semi profesional uno no puede ponerse a escribir una “entrada” sin saber claramente que quiere decir. En realidad, al menos en mi caso, un post tiene un proceso de redacción previo en el que primero le doy vueltas a un tema, luego me documento o repaso información que ya tenía presente y, finalmente, redacto el artículo. Escribir por escribir puede ser admisible en una bitácora personal, pero no en un blog de índole profesional. En ese punto, a veces me tomo licencias y así, coincidiendo con las vacaciones, suelo publicar algún artículo más ligero, literario o personal como “Tomando café” o “Ceuta 1987: un post veraniego de batallitas en la mili”.
  • En segundo lugar, si uno no va a tener un poco de disciplina, mejor que no empiece. En ese sentido, dependiendo de la naturaleza del blog, la exigencia es mayor o menor. En un blog personal, aunque sea de índole profesional o semiprofesional, es necesario una cierta regularidad. En el caso de un blog orientado a la captación del negocio, es mejor que las entradas sean diarias o casi diarias por lo que es posible que, o bien lo gestione un social media manager o coordinar un equipo incorporando entre las obligaciones de los abogados del bufete la entrega periódica de un artículo para alimentar el blog. En mi caso, me he marcado un mínimo de dos entradas mensuales, a veces publico alguna más, a veces, solo una entrada, pero si es cierto que desde que inicie el blog en agosto del 2010, no ha habido un mes en el que no haya publicado algo.
  • También es necesario ser responsable de lo que se dice. Ser cuidadoso con los posibles conflictos de intereses con clientes, superiores jerárquicos, etc. ¿Quiere esto decir que hay que autocensurarse en lo que se dice? Supongo que cada uno deberá responderse a si mismo esa pregunta, aunque para escribir y publicar cosas que van contra las propias opiniones, tal vez sea mejor no hacer nada. Digamos que una valentía no exenta de prudencia puede ser lo adecuado.
  • Asimismo parece conveniente centrar un poco la temática del blog, lo que tal vez sea uno de los defectos del presente en el que, aunque las cuestiones relacionadas con el Derecho son las predominantes, en ocasiones me atrevo con la política internacional (con el reciente "Venezuela Año 0" o "El nudo gordiano de Europa") o aventurándome por peligrosos jardines como el debate monárquico en "Rey de un pueblo de hombres libres: difícil oficio" o el independentismo catalán: "Algunos apuntes no jurídicos sobre la cuestión catalana").
Un blog puede llegar a tener vida propia y pasar de ser un medio de proyección personal a convertirse en un medio de desahogo personal, lo que puede ser admisible dependiendo de la finalidad con la que se inició. En cualquier caso, a mi juicio el desahogo ha de tener sus límites, un blogger no debe transformarse en un troll.
Carlos Guerrero durante su exposición y Andy Ramos sentado.
Foto by chemapego

No debe olividarse que la palabra es un arma muy potente y escribir un blog tiene su peligro, pues uno en determinados momentos puede tener la tentación de usar ese arma. En ese sentido, no debe de perderse de vista la finalidad con la que uno inicia la edición de un blog. Tal vez, en un blog como “Reflexiones…” o como “¿Hay Derecho?” se trata precisamente de eso. Utilizar la palabra como un arma para defender unas determinadas ideas y poner de manifiesto determinadas opiniones que en ocasiones pueden ser un mero desahogo.

Tal vez en un blog corporativo u orientado a la captación de negocio, el editor deber ser mucho más cuidadoso pues con la palabra, como arma que es, si nos precipitamos en su uso, corremos el riesgo de dispararnos en el pie. En ese caso, yo sugeriría no empecinarse en la coherencia. Si se nos ha calentado la pluma y hemos escrito alguna barbaridad, debemos aprovechar las técnicas de edición y corregir todo lo que se considere necesario. De mis errores puedo sacar la enseñanza de que hay que perder el miedo a autocorregirse.
Sí el objetivo del blog es tan solo la promoción profesional, su contenido tendrá que corresponderse con la imagen que uno quiera proyectar de sí mismo. Si se quiere proyectar una imagen sesuda e intelectual, habrá que desarrollar los post de esa manera. Si se quiere ser combativo y retador, habrá que adoptar esa pose. Si uno pretende ser políticamente correcto, escribirá unos post aburridísimos que seguramente no leerá nadie... Todas ellas pueden tener su público, pero es conveniente no perder el norte.
Aunque a veces es inevitable dejarse llevar. Así, por ejemplo, en mi artículo “Recortan el sueldo a los empleados públicos para no despedir a los enchufados” (por cierto, uno de los más leídos), me despaché muy a gusto. En otros, aunque uno sea riguroso y respetuoso, es inevitable que se levanten ampollas, por ejemplo alguno de los artículos sobre la financiación de los sindicatos, que tuvieron bastante éxito y luego fueron publicados tanto en ¿Hay Derecho? como en El Confidencial.com, me consta que sentaron bastante mal en según que sitio.

¿Es negativo que esa transformación se produzca? A mi juicio, depende del sentido y de la finalidad del blog. Pero, en cualquier caso, recomendaría siempre huir de las alusiones personales y de las descalificaciones gratuitas que retratan mucho más a quien las hace que a quien las sufre.
Algunas de estas cuestiones tuve ocasión de compartirlas con quienes asistieron al acto del pasado viernes en Madrid, otras se quedaron en el tintero por razones de tiempo o porque otros compañeros ponentes las expusieron mejor antes que yo. En cualquier caso, ha sido una ocasión magnifica para poner un poco de orden en estas ideas que van surgiendo después de este tiempo ejerciendo esta afición bloggera. Enhorabuena a los organizadores y a los participantes.


3 comentarios:

  1. Excelente reflexión, Jose María, me alegro de haberte conocido en "versión analógica" el otro día en el encuentro.
    Un saludo,

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  2. Interesante reflexión José María, muy personal y extrapolable a cualquiera de los que a veces nos sentamos frente a la "pantalla en blanco" para contar algo que nos interesa y pensamos puede interesar a otros.

    Muchas gracias por participar en nuestro evento -cuando digo 'nuestro' me atrevo a incluirnos a los organizadores entre los protagonistas reales que fuistéis tú, Javier Muñoz, José Ramón Chaves, Antonio Arias, Carlos Guerrero, Jorge Campanillas, Andy Ramos, Jesús Alfaro, Leandro Núñez, Paloma Llaneza y Alfonso Everlet.
    Un saludo

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